miércoles, 11 de octubre de 2017

Los otros dominios

Tu imperio donde la luz se disuelve entre arreboles milenarios que giran y giran sin fin, aún permanece en el mismo lugar. Ni las creencias ancestrales, nacidas de la necesidad de defenderse de lo desconocido y que nos acompañan hasta hoy, consiguieron diluirlo. Por eso tú, aun tienes esperanza, aun te queda ese paraiso escondido que nadie puede usurpar, la grandeza de ser hijo de la tierra, semilla estelar que navega entre el espacio telúrico en una inmensidad desconocida. Donde habita el futuro tú estás presente bogando en la nave eterna del tiempo y, cuando el recuerdo llega, destruye y se va, seguramente tendras tus amarras rodeando el noray en buen puerto a la espera de volver a zarpar en dirección de aquellos horizontes soñados, de mañanas de rocío cristalino que congela las manos desnudas, lejos de las arengas insoportables que agrupan rebaños llevandolos a abrevar a la fuente que preside Estigia mientras que, Caronte busca a aquellos que no tienen su moneda bajo la lengua para enviarlos a vagar cien años por las riberas del Aqueronte o
 las vastas tierras al sur de Gondor y Mordor donde habitan los hombres de Harad, los Haradrim, que cayeron bajo la influencia de los Numenóreanos y luego de Sauron. Las hadas azules dejaron de ser presas de los nibelungos para rascar las gruesas pastas que encuadernan y cierran el libro de tu memoria y salir de nuevo como polvo de estrellas, llevando entre sus alas las flechas de Heracles para derrotar así el hastío que en ocasiones se expande como la Hidra de Lerma, volverás a cruzar los valles y umbrias que cobijan los bosques de acerales y quejigares, los altos encinares y los milenarios enebros. Torviscos, ruscos, agracejos y majuelos, algun acebuche y madreselvas impregnadas de lluvia, exhalan los olores del otoño llenando los horizontes de
amarillo dorado, de escarlata y rojo púrpura que , robles y arces, visten haciendo más intenso el azul que navega entre las nubes que se alejan dejando a su paso el marrón de los riscos cubiertos con musgos de verdes eternos. Allá está tu Imperio, en aquel lugar donde aún se conservan los sentidos, donde la voluntad es el espíritu que hace permanecer en el tiempo, donde los puntos cardinales existen y donde la naturaleza hace más noble tu linaje como descendiente de la tierra que habitas.
R.J.2017

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