lunes, 4 de noviembre de 2019

Periphrasis psychotic


Ya sé que nadie escucha, nadie lee, nadie mira, tan sólo adentro y, mientras, pasan cosas. Se escucha adentro, se mira adentro, se lee adentro y, mientras, suceden cosas. Pasan nubes sin agua mirando astros escondidos, pasan fugances rayos de sol silbando por el horizonte enrojecido, pasan imágenes que nunca volveremos recordar. Giran y giran los derviches buscando otra galaxia para atracar en el otro cosmos que nadie escucha, que nadie lee, que nadie mira.
Saludamos a la lluvia como nuestros ancestros, como algo vital, como un obsequio y, nos refugiamos, somos refugiados en un paraíso del cosmos, viajeros estancados en el tiempo, incrédulos de su paso e inmunes al ocaso.
El día se despide múrice, púrpura imperial y lo efímero se vuelve aún más, las noticias, las palabras que arrastran y empujan las hojas amarillas y ocres de otoño quedan atrapadas entre las raices, quedan ahí, postradas en la belleza del olvido que presagia una nueva disyuntiva.
Y, caminas, caminar no es fugaz, es observar el pensamiento, guardar en la memoria los reflejos que cuelgan de las hojas tras la lluvia, darle la espalda al viento para recuperar el aliento, llenar de cálido vaho las manos entre la ventisca, otear el horizonte que la tarde adentra en los bolsillos celeste eterno, milenario, elegante y lujoso de tonos conmovedores, la altura me acoge en su galaxia eterna que viaja entre los destellos nitidos de las otras costelaciones, mientras afuera, sigue y sigue todo sucediendo tan rápido que en instantes pasa al olvido sin dejar rastro.
Nuestra memoria ancestral olvidó el ritmo natural de las cosechas, el cauce de los rios, que la sombra de los árboles refresca la tierra, humedece aún más los rigores del estío, pero olvidamos que la lluvia trae dignidad y abre paso a las raices pero nos guarecemos ante su hermosa y antiquísima presencia. Y, de tanto caminar sobre aceras enlosadas sin saber siquiera donde queda el horizonte llegamos a olvidar o ignorar nuestro origen.
Sin raices y sin sentido de orientación la humanidad vaga entre vanales consignas que prometen utopías inservibles donde navegar entre eternos laberintos de distopia virtual.


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