viernes, 3 de noviembre de 2017
A última hora
He navegado esta noche en tus sueños, como si miles de veces lo hubiese hecho, sonaba Bruno Sanfilippo como en otras ocasiones. La pieza está iluminada solo con la luz que desprende el teléfono y, cuando levanto la vista, solo veo un resplandor que se va difuminado hacia el fondo de la habitación. Sin darme cuenta mi pensamiento navega rozando tu piel, acariciando tus sueños, casi puedo tocar tu respiración, cerré todas las ventanas mientras gira en el techo el ventilador sin parar, llega un aire fresco o quizas sea tu cercanía la que me hace sentir ese alivio que el rigor y el calor del verano intenta llevarse. Ni miré la hora, antes me asomé a la ventana y aún estaban encendidas las luces de la feria danzando frenéticamente. Volví a recostarme, a refugiarme entre la musica de Bruno que es como una nave que surca los espacios que me llevan a acurrucarme junto a ti. Me doy la vuelta y mis labios te besan, el sueño no llega, quizás porque es un sueño despierto o un viaje de otro tiempo que va y viene y que cuando se amarra a la tierra te encuentra. No quiero que amanezca porque estoy a tu lado, quiero que amanezca para que llegues pronto. La penumbra de la habitación me arropa con la tenue luz que sale de estas palabras escritas sobre la luminosa patallita y que vuelan en tu busca cabalgando sobre las notas de esa cálida música que viaja entre mi pensamiento y el corazón. No encuentro otra razón por la que siento y percibo esto que me rodea que la de quererte, a estas horas solo te quiero y pienso que la costumbre no será capaz de traer el olvido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario