miércoles, 1 de noviembre de 2017

Los libros

Los libros estan silenciosos,  miles de conversaciones ahora estan calladas, en el momento en que comiencen a cobrar vida y a saltar las historias que contienen entre unos y otros dejará de oirse el cansino golpear de segundero del reloj de la pared, el monótono zumbar del motor del frigorífico dejará de escucharse al igual que las lejanas voces de los niños que juegan en el agua cerca de aquí,  ni se imaginan de que en cualquier instante los infortunios de la virtud del Marques de Sade se mezclaran con la vida de Carlomagno mientras Robinson Crusoe sigue condenado como Sísifo lanzando botellas al mar, Anibal levantará su espada y Caronte al oir el ruido de la batalla se alegrará,  encontrará nuevos viajeros para arrancarles sus pensamientos,  Ciceron mientras entablará conversación con Arthaud y hablarán del libro de los muertos del Tibet, mientras tanto los Reyes proseguiran su reconquista  y volverán a escucharse el silbar de las fechas y los cañones del 36, mientras, Sábato desde lo alto de la montaña donde Moises encontró las tablas, predica su exterminador hacia las profundidades de los abismos al mismo tiempo que Umberto Eco sigue pasando las hojas envenenadas, Ibn Al Jatib sigue escribiendo poemas que saltan a las páginas de Neruda mientras la Celestina habla com Sempronio de los grabados de Gustavo Dore en la Divina Comedia de Dante. Asbag sintió la humedad en las sienes y la nuca; despertó de la siesta empapado en sudor imagimando en el año 959 que el Califato de Cordoba algún día desapareceria, pero mientras que el segundero del reloj sigue su continuo camino y la tarde va cayendo, cada historia vuelve a refugiarse entre sus páginas, el motor del frigorífico dejó de sonar, los niños dejaron de chapotear en el agua, el perro salió de la sombra, el último barco zarpó en busca de su destino, las moscas se aplacaron, el único que no descansa es el segundero, Cronos es feliz.


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