sábado, 26 de junio de 2021

Después de recoger la hierba

 

                

            Recoger la hierba seca como frases esparcidas, como recoger la espuma de las olas, como siempre invadido de olor, así eres, amarillo de sol y olor que frecuenta la memoria. Los días van segando los cereales silvestres, los sueños que quedaron atrás, así se llenan los márgenes de los senderos, de tallos secos que serán abono con la lluvia, con el estío, con el barro, con los escarabajos. Otra belleza diminuta, otro firmamento de estelas que el tiempo dibuja sobre la fértil tierra. Son para ti, son para el futuro que también aguardas sin saber porqué ni cuándo. Jilgueros y mirlos se enraízan mientras entre la brisa, entre las acacias y el drago ponen sus notas sobre las que cabalgan veloces golondrinas pasajeras que marcan el tiempo, respirando insectos que sobrevivieron otra estación. Viajé sobre sus lomos, abrazado a sus alas, hasta otro continente donde hablan otras lenguas y también luchan por la vida como aquí. Y trajeron el barro eterno para construir su nido ahora rodeado de fragancias. No conocen la intolerancia y si conocen los caminos sin fronteras que en la noche marcan las estrellas sobre los mares que separan países lejanos entre sí.

                La riqueza reside en el equilibrio y en éste la belleza, el drama es la subsistencia al igual que el de la humanidad. Cuando sopla la brisa fresca cargada de aromas y mece las ramas de los árboles intactas de la mano del hombre, se rascan las hojas y suenan a verde, nace esa abundancia. Los seres no somos diferentes, no somos inmunes a la manipulación por creencias a favor de la usura, ni al constante alejamiento de la naturaleza en el que, ante su ausencia y en su lugar, se implantan extemporáneas, impropias, inoportunas culturas basadas en la destrucción y monopolización para el uso exclusivo de lo ajeno, del bien común, y, así, quebrantar sistemáticamente las leyes que nos trajeron hasta aquí, sin constatar nada, con la sola cómoda experimentación de lo virtual que simula la naturaleza, con un puñado de actos de fe, sin agradecimiento, porque ello no son sólo palabras, si no hechos. Sin caminos ni senderos, agarrados constantemente al volante del carro con el único pensamiento en llegar. Ojalá tu viaje tenga eternas paradas, fondas donde abrevar tus corceles y compartir las horas de descanso, donde volar sobre valles plagados de nubes verdes mojadas de extensos bosques, donde amanecer arropado esperando el pan recién hecho, con olores de invierno o de hierba seca mojada, con el enebro resquebrajado exhalando desde su interior ese olor tan antiguo, también somos enebros esparcidos sobre la tierra esperando la lluvia, en espacios donde en silencio conversar con las rocas que desprenden sabiduría, también eres roca, y, tiempo impregnado de días largos y cortos. Podemos caminar sin manipulación mediática y desinformación, sin transformación de la semiótica del arte, de las ideas libres o el sentido común para usos exclusivos, con el único fin de excluir la incursión de los pueblos en política, en la gestión de sus propios bienes, en el camino llegaremos a excluir los signos que solamente nos disuaden, porque entretenidas las tribus las ideas se petrifican y quedan, sin violencia y con exactitud, inertes en el vacío de iniciativas, en la fosa de Tánatos donde yacen los libros quemados en 1502. La naturaleza no necesita manipulación ni transformación, solo dejarla que se extienda, ayudarla, así también es la naturaleza humana; un cosmos reflexivo sometido a transformaciones, hoy, muchas de ellas, provocadas por tensiones de naturaleza artificial capaces de cambiar comportamientos innatos y desarrollar al mismo tiempo violencia y rechazo a los semejantes, arrasando los campos y los bosques, apiñando los rebaños en inmensos rediles, arrojando veneno a la fertilidad de la tierra, extinguiendo las alimañas y encerrando a Fauno en un escaparate para el mercado de recuerdos. Y, esto no es más que una página más en el diario del programador supremo, como decía al terminar el invierno con "El Eslabón Recobrado" en 1974 "ciclos" de los Canarios. Sic: “cada cripta surgió un principio y un fin y ciclo de ciclos, una página más en el diario del programador supremo…..”




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