Recoger
la hierba seca como frases esparcidas, como recoger la espuma de las olas, como
siempre invadido de olor, así eres, amarillo de sol y olor que frecuenta la
memoria. Los días van segando los cereales silvestres, los sueños que quedaron
atrás, así se llenan los márgenes de los senderos, de tallos secos que serán
abono con la lluvia, con el estío, con el barro, con los escarabajos. Otra
belleza diminuta, otro firmamento de estelas que el tiempo dibuja sobre la
fértil tierra. Son para ti, son para el futuro que también aguardas sin saber
porqué ni cuándo. Jilgueros y mirlos se enraízan mientras entre la brisa, entre
las acacias y el drago ponen sus notas sobre las que cabalgan veloces
golondrinas pasajeras que marcan el tiempo, respirando insectos que sobrevivieron
otra estación. Viajé sobre sus lomos, abrazado a sus alas, hasta otro
continente donde hablan otras lenguas y también luchan por la vida como aquí. Y
trajeron el barro eterno para construir su nido ahora rodeado de fragancias. No
conocen la intolerancia y si conocen los caminos sin fronteras que en la noche
marcan las estrellas sobre los mares que separan países lejanos entre sí.
La
riqueza reside en el equilibrio y en éste la belleza, el drama es la
subsistencia al igual que el de la humanidad. Cuando sopla la brisa fresca
cargada de aromas y mece las ramas de los árboles intactas de la mano del
hombre, se rascan las hojas y suenan a verde, nace esa abundancia. Los seres no
somos diferentes, no somos inmunes a la manipulación por creencias a favor de
la usura, ni al constante alejamiento de la naturaleza en el que, ante su
ausencia y en su lugar, se implantan extemporáneas, impropias, inoportunas
culturas basadas en la destrucción y monopolización para el uso exclusivo de lo
ajeno, del bien común, y, así, quebrantar sistemáticamente las leyes que nos
trajeron hasta aquí, sin constatar nada, con la sola cómoda experimentación de
lo virtual que simula la naturaleza, con un puñado de actos de fe, sin
agradecimiento, porque ello no son sólo palabras, si no hechos. Sin caminos ni
senderos, agarrados constantemente al volante del carro con el único
pensamiento en llegar. Ojalá tu viaje tenga eternas paradas, fondas donde
abrevar tus corceles y compartir las horas de descanso, donde volar sobre
valles plagados de nubes verdes mojadas de extensos bosques, donde amanecer
arropado esperando el pan recién hecho, con olores de invierno o de hierba seca
mojada, con el enebro resquebrajado exhalando desde su interior ese olor tan
antiguo, también somos enebros esparcidos sobre la tierra esperando la lluvia,
en espacios donde en silencio conversar con las rocas que desprenden sabiduría,
también eres roca, y, tiempo impregnado de días largos y cortos. Podemos
caminar sin manipulación mediática y desinformación, sin transformación de la
semiótica del arte, de las ideas libres o el sentido común para usos
exclusivos, con el único fin de excluir la incursión de los pueblos en
política, en la gestión de sus propios bienes, en el camino llegaremos a
excluir los signos que solamente nos disuaden, porque entretenidas las tribus
las ideas se petrifican y quedan, sin violencia y con exactitud, inertes en el
vacío de iniciativas, en la fosa de Tánatos donde yacen los libros quemados en
1502. La naturaleza no necesita manipulación ni transformación, solo dejarla
que se extienda, ayudarla, así también es la naturaleza humana; un cosmos
reflexivo sometido a transformaciones, hoy, muchas de ellas, provocadas por
tensiones de naturaleza artificial capaces de cambiar comportamientos innatos y
desarrollar al mismo tiempo violencia y rechazo a los semejantes, arrasando los
campos y los bosques, apiñando los rebaños en inmensos rediles, arrojando
veneno a la fertilidad de la tierra, extinguiendo las alimañas y encerrando a
Fauno en un escaparate para el mercado de recuerdos. Y, esto no es más que una
página más en el diario del programador supremo, como decía al terminar el invierno
con "El Eslabón Recobrado" en 1974 "ciclos" de los
Canarios. Sic: “cada cripta surgió un principio y un fin y ciclo de ciclos, una
página más en el diario del programador supremo…..”
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